El lenguaje del coche habilitado con software

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La carrera por la innovación del futuro Vehículo Extendido incluye el establecimiento de nuevos estándares en interfaces, conectividad, contenidos y modelos de negocio, ya supera a la inversión en I+D+I para componentes físicos.

En un reunión con analistas a mediados de 2022, el presidente mundial de Ford, Jim Farley, afirmó que “el cambio en nuestra industria no es un cambio de propulsión”, sino “mucho más grande que eso”. Se trata de un movimiento del sector hacia un vehículo “cuya diferenciación será cada vez más el software”. En esos “vehículos habilitados con software” los clientes podrán trabajar, ver una película o incluso tomar una siesta, ante lo cual Farley vaticinó “un flujo de ingresos que esta empresa y esta industria nunca han visto”.

Se espera que el software y los servicios representen la mayor parte del valor en el futuro cercano. Y eso se percibe en el esfuerzo en I+D+I: si en 2010 aproximadamente el 26% de las innovaciones en los OEM estaban centradas en las áreas de conectividad, ADAS (sistemas avanzados de ayuda a la conducción) e interfaces digitales, una década después el porcentaje es significativamente superior, del 55%.

Entre los modelos de negocio que se espera que experimenten un impulso los próximos años están los servicios de movilidad premium con información y entretenimiento, actualizaciones y mejoras de funciones, desbloqueo de servicios o funciones avanzadas de seguridad o navegación; la nueva economía de plataforma, como punto de intersección de diferentes industrias; y la experiencia móvil ubicua, incluidos los pagos y la función de cartera o wallet. Cada vez más, todo esto eso significará la posibilidad de realizar compras en y desde el automóvil.

Las estimaciones más recientes, como las de la consultora McKinsey sitúan el volumen de negocio derivado de los datos del vehículo conectado entre los 250.000 y los 400.000 millones de dólares en 2030. La generación de volúmenes de información de entre 1-2 Tb al día y 360-720 Tb al año por vehículo permitirá ingresos anuales por vehículo por entre 130 y 210 dólares para conectividad básica y de 400 a 610 para conectividad avanzada, y ahorros de costos anuales en el rango de 100 a 170 dólares y 120 a 210 dólares por vehículo, respectivamente.

Según explica la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, las tecnologías del también denominado Vehículo Extendido permiten acceder a los datos a través de tres tipos de interfaces: la Interfaz de diagnóstico a bordo (OBD) para control, diagnóstico, reparación y mantenimiento de emisiones reguladas; la Interfaz de comunicación ad hoc, por ejemplo, en el campo de los sistemas de transporte inteligentes cooperativos; y la Interfaz web para todos los demás servicios de terceros, por ejemplo, soporte de diagnóstico remoto.

Existen, asimismo, distintos niveles de datos. A los datos de Nivel A ya pueden tener acceso terceros, incluidos los servidores neutrales, a través de las interfaces del vehículo. El cliente controla la transferencia y el uso de estos datos y se requiere su acuerdo para transferir los datos desde su vehículo al servidor OEM.

En el caso de los datos de Nivel B, se puede acceder a través de una interfaz del vehículo, pero que aún no se han transferido a ella. El cliente debe requerir el servicio para el que se necesitan esos datos y es necesario también un acuerdo B2B con el fabricante. Por último, los datos de Nivel C son generados por aplicaciones alojadas en la unidad de control electrónico (ECU) de un vehículo y requieren de un contrato B2B entre el fabricante o su subcontratista y los terceros que deseen implementar aplicaciones.

Para crear este ecosistema que mejore la experiencia de conducción de los clientes, los fabricantes de vehículos están sugiriendo recomendaciones a los representantes políticos. Resulta esencial, en su opinión, preservar la elección del cliente sobre qué información quiere compartir, con quién y con qué propósito aplicando un principio de acceso justo y no discriminatorio que asegure transparencia y previsibilidad a todas las partes interesadas.

Eso abre diversos campos para la innovación tecnológica. Se debe propiciar la publicación por parte del fabricante de un catálogo de datos disponibles que se pueden licenciar a los proveedores de servicios para su cliente. Hay que desarrollar un estándar abierto para la descripción de los datos que agilice el intercambio y que permita a los proveedores prestar servicios a sus clientes a través de diferentes marcas y modelos de vehículos.

La economía de datos impulsará la colaboración entre fabricantes y proveedores de servicios y propiciará el desarrollo de una terminología común para compartir la definición de los datos y casos de uso. Vinculado a ello, habrá que facilitar la comprensión común de los conjuntos de datos y de las API proporcionadas por los fabricantes y, finalmente, será imprescindibles asegurar un compromiso de no monitorización de los flujos de datos que garantice que los fabricantes no controlan su uso comercial.

Una de las claves  del éxito del futuro vehículo habilitado con software será garantizar la ciberseguridad. La Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa (UNECE) ha fijado julio de 2023 como fecha límite para que los fabricantes implementen un Sistema de Gestión de la Ciberseguridad (CSMS) en sus vehículos completamente funcional y auditado.

A la vista de los proyectos CSMS existentes en estos momentos, las empresas no han avanzado  todavía lo suficiente en el proceso de implementación, lo que puede convertir este asunto en un problema comercial. También aquí el sector tiene que hacer frente a la falta de estándares uniformes. Una oportunidad más para la innovación.

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