La producción industrial vuelve a las nuevas ciudades inteligentes

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La tecnología y las nuevas tendencias urbanísticas están dando sentido a una dinámica recuperación de determinadas actividades productivas, más propias de la industria 4.0, limpias y de alto valor añadido, en el corazón de las ciudades, acompañadas de cambios sustanciales en la concepción de los barrios y la movilidad.

La frontera entre ciudades y espacios industriales se está difuminando gracias, por un lado, a la acción de la tecnología que impulsa la transformación digital, los sistemas de fabricación distribuida, la nueva logística resiliente y las soluciones para combatir el cambio climático en el ámbito del reciclaje, la economía circular, la eficiencia energética y la producción sostenible. Y, por otro lado, gracias a la evolución de la planificación urbanística hacia propuestas que priorizan al ciudadano, la integración con el medio ambiente y la conectividad inteligente.

Una de las consecuencias de este fenómeno es el regreso del mundo de la producción a las ciudades, con nuevas variantes surgidas de la industria 4.0 y favorecidas por la democratización del acceso a la tecnología, disponible a través de nuevos espacios como los Fab Labs. Otras actividades relacionadas con el reciclaje y la minería urbana contribuirán también a alimentar el fenómeno.

Sobre la base de un futuro de nodos de intercambio cada vez más cercanos a las ciudades, la industria deberá incorporar el concepto inmologística con el que operar en las ciudades inteligentes. Ya hay iniciativas como el hub de electromovilidad de Nissan, que incluye vehículos comerciales, motocicletas y microcoches eléctricos y de hidrógeno. Propuestas similares tienen sentido en el caso de la planta de Ford en Almussafes y la futura gigafábrica de baterías de Volkswagen en Sagunto.

La proximidad de determinadas fábricas puede reducir los movimientos pendulares urbanos de transporte de los ciudadanos y disminuir también los residuos, si el proceso de reciclaje se incluye en el de producción. En paralelo, esa transformación va a requerir un cierto tipo de espacio nuevo. El arquitecto valenciano Vicente Guallart ha acuñado, en este sentido, el término metabolismo urbano para referirse a su visión de ciudades construidas sobre siete columnas, entre ellas la energía, el agua, la materia, la naturaleza y el transporte.

Las smarts cities están obligadas a convivir e integrar la industria 4.0, porque el momento actual se caracteriza por la convergencia tecnológica de ambos mundos. Los centros tecnológicos trabajan ya en el impulso de la digitalización, el uso eficiente de los recursos en la industria y las soluciones de movilidad inteligente para impulsar el transporte conectado y compartido. El resultado podría ser polígonos más próximos a las ciudades.

En cuanto a la adaptación de las ciudades a este nuevo entorno, más allá de los casos de éxito conocidos de la Comunitat Valenciana, los World Smart City Awards proporcionan algunas ideas sobre las tendencias de futuro. Buenos Aires ha sido premiada por una plataforma desarrollada con tecnología de gemelo digital que permite visualizar en tres dimensiones sus áreas edificables con información sobre la conformación de cada barrio, los permisos de obra otorgados y los expedientes de inspección. A través de algoritmos se puede establecer predictivamente el potencial construible.

El Living Lab Scheveningen de La Haya se ha convertido en un área de aprendizaje sobre innovaciones digitales. Incluye postes de luz inteligentes y robots de basura autónomos y desde la perspectiva de sus impulsores, algunas de las principales aportaciones del proyecto pueden producirse en los ámbitos de la regulación y la privacidad.

Por último, el Proyecto de Alumbrado Inteligente de Chicago ha sustituido unos 348.500 puntos de luz exterior en toda la ciudad por farolas que proporcionan otro tipo de servicios públicos, como indicadores de las plazas de aparcamiento libres, al tiempo que sirven de base para un modelo de captación de datos basado en el internet de las cosas que debe ayudar a reducir costes.

Movimientos como los que impulsan la producción kilómetro cero o la ciudad de 15 minutos instan a acercar los centros de fabricación al consumidor final y las tecnologías de fabricación modular y de la industria 4.0 permiten concebir ya minifactorías en el corazón de las ciudades.

Una de las grandes cuestiones del futuro será determinar si la capacidad de adaptación de los entornos urbanos a las nuevas formas de producción tiene incidencia en los procesos de reindustrialización y relocalización industrial que se promueven desde Europa. Sólo Rumanía y Malta y algunas pocas regiones se han mantenido al margen del proceso de reindustrialización que se inició después de la crisis financiera.

Un estudio sobre patrones de reindustrialización asigna a la Comunitat Valenciana una dinámica denominada Actualización, atribuible a las regiones se reindustrializan a través del refuerzo del tejido industrial especializado preexistente. En España, esta dinámica se habría producido también en Catalunya y País Vasco.

Otro patrón observado es el de la Reorientación y se caracteriza por una reindustrialización mediante contracción del tejido industrial preexistente hacia una nueva especialización. Es lo que ha sucedido en el grupo más numeroso de regiones españolas: Galicia, Castilla y León, La Rioja, Navarra, Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía, pero curiosamente es la dinámica que se sigue en menos ocasiones a nivel europeo.

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