Lecciones de emprendimiento de LifeX, Zeleros, PLD Space y VLC Photonics

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Iñaki Berenguer, David Pistoni, Ezequiel Sánchez y Pascual Muñoz comparten en el Redit Summit celebrado en Madrid su visión como emprendedores y sus estrategias para navegar la incertidumbre.

La mesa redonda “Claves para navegar la incertidumbre, la visión de los innovadores”,celebrada en la sede de la CEOE en el marco del Redit Summit, ha permitido conocer la experiencia del emprendimiento de base científico-tecnológica de cuatro referentes de la Comunitat Valenciana. En la presentación del debate, Rubén Esteller, subdirector de El Economista, ha establecido el marco de la conversación: “el entorno de incertidumbre es evidente en estos momentos. A la gente que se dedica al marketing les gusta llamarlo entorno VUCA por volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad”.

Iñaki Berenguer, fundador y socio de LifeX VC, destaca que “gracias a las becas y a la educación pública” pudo estudiar en el extranjero y hacer el máster y el doctorado en Cambridge, “después me fui a Estados Unidos, a Columbia y al MIT en Boston”. Ya en Nueva York, puso en marcha tres empresas de tecnología: Pixable, Contactive y Coverwallet, esta última especializada en seguros de empresa y con fuerte peso de la inteligencia artificial, el diseño y el marketing digital.

“El año pasado acabamos con 600 empleados, de los cuales 400 están en Estados Unidos y 200 en España. En 2020 nos compró AON, que es el segundo grupo de seguros más grande del mundo”. Su nueva aventura es un fondo de capital riesgo llamado LifeX, que invierte en salud y en tecnologías contra el cambio climático. “Somos ahora mismo inversores”, apunta.

La trayectoria como emprendedor de David Pistoni, CEO de Hyperloop Zeleros, comienza en 2016, como proyecto universitario de la Universitat Politécnica de València. “Ganamos en dos ocasiones una competición de la NASA”, y cuando Elon Musk lanza un desafío para buscar un nuevo medio de transporte e invita a los universitarios para participen, “ganamos dos premios de los principales”.

Tras terminar los estudios, “fundamos Zeleros, que es hoy una de las siete empresas líderes desarrollando esa tecnología”. Con un enfoque muy colaborativo, han configurado un gran ecosistema, con inversores como Acciona, Red Eléctrica, Capgemini o Innoenergy. “Ya no solo buscamos desarrollar Hyperloop como un nuevo medio de transporte, sino aprovechar todo nuestro desarrollo tecnológico para aportarlo a otros mercados que llegan antes, que ya están en marcha como podría ser el de la movilidad eléctrica o el de la logística en el caso de los puertos. Y hacer industria en València, generar puestos de trabajo cualificados y que los ingenieros más top que tenemos no tengan que irse a Alemania u otros lugares. Es lo que nos enorgullece como proyecto”.

Por su parte, Ezequiel Sánchez, presidente ejecutivo de PLD Space, explica que su compañía la montan dos emprendedores de 23 años “en una industria que estaba reservada a grandes actores, como la espacial”. Su visión respondía a que la miniaturización de la tecnología “iba a requerir una industria de lanzadores, de vehículos espaciales. “Era una industria que prácticamente no existía, estaban empezando a invertir las grandes fortunas en Estados Unidos y fuimos la primera compañía en Europa que comenzó con el desarrollo de un microlanzador”.

Pascual Muñoz, socio y miembro del consejo de administración de VLC Photonics, es también catedrático de la Universidad Politécnica de València. “Hice mi postdoc en la Universidad de Tecnología de Eindhoven, donde aprendimos la tecnología del chip fotónico. Es el chip del futuro, lo tenemos en todo internet, desde los grandes enlaces de telecomunicaciones por fibra óptica, pasando por los centros de procesos de datos. Todo el cloud computing y el high performance computing están basados también en enlaces de fibra óptica”.

Hay otras tendencias emergentes en el mercado del chip fotónico, como el grado de conducción 5 del vehículo autónomo, que necesita “una tecnología llamada Lidar, que son radares de haces de luz, y la única solución para que llegue a un mercado de volumen es que se haga en chip. Emprendimos desde la Politécnica de València, estuvimos muy involucrados con empresas y universidades de toda Europa y ahí detectamos una oportunidad de negocio. El motivo es que nosotros sabíamos diseñar chips, había gente que tenía dispositivos muy grandes y los quería y había fabricantes con sus instalaciones medio paradas. Montamos una empresa y hoy es Grupo Hitachi”.

Incertidumbres

En Zeleros “hay un meme que nos gusta mucho: ‘Estás volando en el avión mientras le pones las alas’. De alguna forma, cuando estás en un proyecto de innovación en un formato como el nuestro no puedes tener todo planificado, para sólo confirmarlo y, entonces, ejecutarlo. Estás en marcha, validando, troceas tu proyecto con la estrategia de los TRL que planteó la NASA y vas pasando y consiguiendo una serie de hitos”, explica David Pistoni.

Su proyecto es “a largo plazo, no es un proyecto de startup a los que estamos más habituados, porque es un proyecto de hardware, estamos inventándonos el camino a seguir”, añade. “En nuestro caso, la suerte que tenemos es que España es líder en infraestructuras en el sector ferroviario en todo el mundo. Estamos en ese TRL 4-5 que empieza a dar más miedo porque todo es muy caro, pero todavía no está aterrizado del todo. Ahí es donde tenemos que empujar, es el principal reto: combinar la incertidumbre que aún tienes, por la tecnología e incluso la regulación, con la dificultad de conseguir la financiación”.

En el caso de PLD Space, “solemos decir que la tecnología es el menor de los riesgos que vemos. Lo que le suele preocupar al inversor financiero es el desarrollo de la tecnología, cuanto más pruebas y test haces más puedes pasar en ese TRL y avanzar hacia el mercado. Pero es cierto que estás haciendo cosas por primera vez, no puedes encontrar a gente, no hay ningún manual, requiere de coraje y valentía para poder desarrollarlo, ser conscientes de lo que implica cuando el error no es que te salga más alto el coste de captación del cliente, o que pierdas un dinero en un determinado desarrollo, sino que tiene unas implicaciones muy relevantes”.

Para Ezequiel Sánchez “se trata de ir contra esa probabilidad de qué es lo que puede ocurrir, mediante trabajo, esfuerzo y determinación… cada vez se vuelve más complicado, pero estamos cambiando ese mito de que las empresas tecnológicas del norte de Europa van por delante. En este caso, lo queremos decir así, sentimos que estamos liderando esa industria en Europa, lo decimos con la boca pequeña, porque requiere de financiación para poder continuar”.

“Las empresas que están innovando asumen riesgos, porque identifican una necesidad que tienen los clientes”, dice Iñaki Berenguer. “Hay un emprendedor o un equipo lo suficientemente ingenuo, ambicioso y optimista, que piensa que con su solución va a cubrir esa necesidad. Pero cuando empiezas no tienes nada y no sabes si hay otro en otra parte del mundo haciendo una solución que va a acabar siendo mejor que la tuya, o si el precio con el que vas a ser capaz de proveer ese servicio no va a ser el que el cliente está dispuesto a pagar. Y desde que tienes la idea hasta que la llevas al mercado pasa mucho tiempo”.

Según la visión del CEO de LifeX, “aunque los emprendedores tengan que ser ingenuos y optimistas, también tienen que saber muy bien leer el contexto en el que están. Venimos de unos años en los que había unos tipos de interés cero, en los que, si tenías una idea ambiciosa, con una visión muy clara de donde querías llegar, había muchos inversores que te daban dinero para probar cosas en los siguientes 7-10 años y después ya veremos si ha funcionado o no. Los próximos tres años, van a ser más complicados y no habrá tantos fondos para gente que quiera hacer cosas con la idea de demostrar si funcionan o no a siete años vista”.

En cuanto a VLC Photonics, “la mayor incertidumbre que tenemos recientemente es el tema de la fabricación de los microchips”, explica Pascual Muñoz. “Nuestra empresa ha fabricado en más de 20 fundiciones alrededor del mundo, pero desde hace unos años percibimos la necesidad de tener esto más cercano. Hemos invertido mucho tiempo, esfuerzos y capital en desarrollar procesos de fabricación en España. Tenemos uno de chips fotónicos en Barcelona, en el Centro Nacional de Microelectrónica, aunque es un instituto del CSIC la mitad de sus ingresos son por fabricación para empresas y licencias de patentes, spin off, etcétera. Estamos apoyando una naciente fábrica de chips fotónicos, prácticamente única en Europa, en Vigo. Y en València, por nuestra parte, estamos en una apuesta por una nueva fábrica para combinar las tecnologías de Vigo y de Barcelona”.

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